He sufrido en carne viva

tu desamor, tus mentiras

tu huída...

tus te quiero de falso profeta.

 

He sangrado, cada beso,

cada caricia perfecta.

Veneno dulce

que absorbía

de tu lengua, con el roce,

o con la tibieza de tus dedos

perfilando fantasías...

 

He deshojado mi piel,

traspasando

la carne, hasta los huesos,

para borrar todo rastro,

todo enmascarado idilio.

 

Tu amor, me ha dolido...

y aún, laceras mi mente,

vivo en agonía latente

y no muero...

y mi amor por ti

no se muere...

 

He hecho todo por olvidarte,

todo para odiarte,

para arrancarte de mí...

y de mi corazón extirparte.

 

Eres veneno

que corres por mis venas,

que a mi alma oscurece,

y soy adicta a ese veneno

y a tu antídoto

de un pasado amnésico,

 

si, si... no miento,

en cuanto vuelves,

todo lo olvido

    y a tus pies, me rindo.