Acuarela - La bella durmiente - Marco Ortolan.

Anoche, me acosté temprano
y dejé la puerta entreabierta...

Me dormí pensando en tí...

Entre dormida y despierta
percibí que se abría la puerta,
traté de levantar mis párpados
los forcé, pero fue en vano...
Escuché tus pasos, que hacia mí...,se dirigían,
mi respiración en creciente
casi entrecortada..., se agitaba...
sentí que corrías, de mi cuerpo, las cobijas,
y te deslizastes sobre mi piel exaltada...
pude abrir mis ojos,
y Tú..., ahí estabas...

Sentí tu olor, tu aliento,
el susurro de tus palabras,
tu boca en mi boca,
lenguas apasionadas,
salivas amalgamadas...
la excitación,
la sed de los amantes,
el clamar de nuestros cuerpos...
tus húmedos besos
en la cima de mis senos...
Una alquimia perfecta
en el sudor de nuestras pieles
en el deseo.

En el momento justo
que mi manos, con la tuyas se entrelazan,
tu carne..., se adueña de mi carne
en un eléctrico contacto de placer,
mi cuerpo se acopla a tu movimiento
al vaivén de tu pelvis
contenida por mis huesos...

Se mezclan la húmedad de los alientos...
los suspiros...el jadeo...
un fuego intenso sube por nuestros cuerpos
indicando la llegada de la entrega final
incontenible...,desenfrenada...
temblorosa..., palpitante...
punto almibarado,
de éste dulce orgásmo compartido...

Se abren mis ojos, estoy sola, sudada...
la agitación perdura en mi cuerpo
como el sabor de tus besos...

Enciendo la luz, tomo lápiz y papel,
el reloj indica las dos de la mañana.
Me apresuro a escribir,
para volver a dormirme
para buscarte en otro vivido sueño...

Pero esta vez...
mi cuerpo a horcajadas...
sobre la montura de tu sexo.